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" DESAROLLO "mata a PARQUE MARINO BALLENA ?
Alerta en Pacífico sur de Costa Rica Corales del Parque Marino Ballena mueren poco a poco Alta
temperatura del mar, sedimentos y agroquímicos dañan los
arrecifes Alejandra Vargas
M.
Dimensión El
Parque Marino Ballena abarca 5.375 hectáreas de océano donde
habitan 15 especies de corales Sin embargo, en ciertas áreas del parque Marino Ballena se detectó la presencia de entre 80 y 120 miligramos de sedimentos por cada centímetro cuadrado. “Según las mediciones, el parque se encuentra con una sedimentación de severa a catastrófica para el desarrollo coralino”, sentencia el informe científico. La alta sedimentación es consecuencia del deterioro de los cerros en la cercanía y de la cuenca del río Térraba. También influye en el problema que el suelo en el área es arcilloso, por lo que se desprende con gran facilidad, así como el acelerado desarrollo urbano que se está dando en la región y las malas prácticas agrícolas que hacen que los tóxicos se viertan al mar, detalla el experto. “Es sorprendente y llama a la reflexión que en un área creada precisamente para proteger una de las poblaciones de arrecifes más grande del Pacífico del país nosotros hayamos encontrado tanta sedimentación”, dijo el experto. El Parque Marino Ballena abarca 5.375 hectáreas marinas donde habitan 15 especies distintas de corales. Se estima que hay un 30% de corales por metro cuadrado. Otros culpables. Alvarado enfatizó en que la sedimentación no es el único factor que amenaza los arrecifes. El científico explicó también que el aumento de la temperatura del mar por causa del fenómeno de El Niño, así como la presencia de desechos tóxicos provenientes de agroquímicos usados en plantaciones vecinas de café, piña, caña y banano inciden en el deterioro de estos ecosistemas. “Muchos de los fertilizantes y herbicidas usados contienen fosfato y nitratos que, al llegar al mar, impiden el crecimiento y reproducción de los corales”, aseveró. Para el experto, los corales están enfermos y no han logrado recuperarse porque pasan de una “gripe” a otra. En 1991 y 1992 el fenómeno de El Niño calentó las aguas y produjo un 57% de blanqueamiento (debilitamiento) y un 9% de mortalidad en las colonias de coral. En 1997, cuando el coral comenzaba a recuperarse, El Niño volvió a azotar. “Para
asegurar la sobrevivencia de los ecosistemas coralinos hay que pedirle
a la Municipalidad y las autoridades que asuman mayor control en los permisos
de construcción y de tala. Además habría que estringir
el uso de los agroquímicos”, dijo.
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